Desproporción (18/02/2014)

Entiendo perfectamente el enojo de los católicos porque un grupo les invadió su espacio de culto, les impidió, momentáneamente, seguir con sus liturgias y mostró público menosprecio por sus creencias. Lo entiendo porque a mi me pasa lo mismo con una parte de la jerarquía católica y con los gobernantes que pretenden imponerme sus dogmas. Con esta afirmación no legitimo la entrada en misa para protestar. Solo la entiendo como me gustaría que los fieles católicos entendieran cómo nos sentimos “los otros” cuando la religión se convierte en asignatura computable o las creencias de los fieles ministros en leyes.

Cierto que no vale el “y tú más” o, para ser exactos, a mi no me interesa entrar en este debate de trinchera que solo es intercambio de monólogos. Por eso creo que la ley debe castigar a los que impiden la libertad del otro; pero debe hacerlo en la proporción y mesura que exige la imparcialidad. Las detenciones y las retenciones de ayer no tienen ni una cosa ni la otra (por no hablar de las veladas amenazas de la policía a los solidarios concentrados) y muestran la parcialidad ideológica de quien quiere gobernar desde la imposición del miedo.

Al final, por culpa de la desmesura orquestada desde la Delegación de Gobierno, el Obispado queda en la disyuntiva de aparecer como su instigador si persiste en defender sus razones, que las tiene.

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2 respostes a Desproporción (18/02/2014)

  1. Ana Posse ha dit:

    Tan grave es que irrumpan en el templo como que el templo irrumpa y determine nuestra vida. Respeto para todos.

  2. Ciudadano de Palma ha dit:

    Esta comparación no tiene sentido. Que un grupo numeroso interrumpa una celebración religiosa es un comportamiento totalitario totalmente inadmisible. Que los representantes democráticamente elegidos elaboren y aprueben leyes es no es totalitario es democrático.

    Echar en cara que haya ministros que se guíen por sus convicciones es incomprensible. Las personas decentes es lo que hacen, guiarse por sus convicciones, a diferencia de las indecentes, que normalmente carecen de ellas.

    Detener a los que atentan contra la libertad de las personas no es una desproporción es hacer respetar el estado de derecho. Si estas cosas no se cortan de raíz luego puedo ser tarde.

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