Cómplices necesarios (4/02/2016)

La libertad de mercado permite que empresas con beneficios, como la panificadora de Bimbo en Mallorca, cierren y se deslocalicen o externalicen la producción. Pero, en una economía de fuerte competencia, no basta que la ley permita un movimiento empresarial, es necesario que el consumidor lo acepte.

Acostumbrados al paternalismo con que se nos ha gobernado siempre, focalizamos la ira en los gobiernos culpándolos, momentáneamente, de todo aquello que, momentáneamente, nos desagrada. No queremos saber hasta qué punto somos cómplices pasivos de ello. Mejor culpar con vehemencia al gobernante de turno, mientras el tabernero nos sirve otra ronda de chupitos.

Por mucho que la ley permita a Bimbo cerrar fábricas, son los consumidores del lugar quienes lo aprueban. Bastaría que el colectivo de precarios, puteados y asimilados (más de la mitad de la población activa) recuperara su perdida conciencia de clase para que de verdad, y no solo en la taberna, la solidaridad cambiara el rumbo de las cosas.

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